lunes, octubre 20, 2014

New York - y 3

Ya de vuelta de NY y tras unos días en Madrid descansando y poniendo los biorritmos de nuevo al compás de este lado del mundo, sólo diré sin rubor, que aquella ciudad es simplemente una auténtica pasada. Un maremágnum de ruido, gente, músicas diversas, sirenas de ambulancias y de la policía, rascacielos, obras de teatro, musicales de Broadway; una Babilonia de nuestros días donde los vagabundos se tropiezan y entremezclan por las calles con los ejecutivos de Wall Street, los actores con los obreros de la construcción y las modelos con la gente normal que vive en Brooklyn y en Queens y que viaja cada día a ese planeta, cercano y lejano a un tiempo, llamado Manhattan. No diré que me gustaría vivir aquí, porque en este momento de mi vida quizá sería lo último que quisiera hacer. Pero pasar una temporada debe ser la mar de interesante, aunque sólo sea porque aquí se cuece todo lo que culturalmente luego influirá en el resto del planeta.

Como no teníamos wifi gratuito en la habitación, no pude subir las entradas al blog según íbamos finalizando cada jornada. Aquí va un resumen de lo que hicimos cada día:

Día 4 (jueves 9 de octubre):

Después de regresar en tren a NY desde Hartford -el madrugón fue de antología, pues teníamos billetes para las 6:30 A.M.- aparecimos de nuevo en la Penn Station, sobre las 9 y pico de la mañana. Aprovechamos para ver unos abrigos para un amigo en una tienda de efectos militares cerca de la 7ª av., pero resultó que dicha tienda estaba cerrada por vacaciones. Así que como teníamos hambre, era casi la hora de almorzar y apenas habíamos desayunado, nos fuimos en busca de los muy famosos perritos de Grey Papaya. Sin embargo, también esto nos salió al revés, pues resulta que el local que siempre había estado abierto por la zona, cerca del Madison Square Garden, llevaba cerrado desde hacía una buena temporada, de lo cual fuimos amablemente informados por un poli al que preguntamos. Nuestro gozo en un pozo.

Para desquitarnos, nos fuimos a comer a Junior's, cerca de Times Square. Aquí sirven la tarta de queso más famosa de la ciudad (o por lo menos eso es lo que ellos publicitan sin rubor). No podemos verificar tal afirmación, aunque sí pudimos comprobar que, como mínimo, está buenísima.

Empezábamos a estar de nuevo muy cansados, por el efecto -todavía- del jet lag, así que decidimos ir de nuevo al hotel. Pilar fue a comprar entradas para un musical en el famoso puesto TKTS de Times Square, donde ponen a la venta con muy buenos descuentos entradas que han dejado de venderse en los espectáculos de Broadway. Finalmente consiguió entradas para Los Miserables y allá que nos fuimos por la tarde a verlo. Creo que jamás he disfrutado tanto en un musical. Un montaje y unas interpretaciones excepcionales. Otro nivel, claro, el nivel de Broadway.

Día 5 (viernes 10 de octubre):

Este día lo aprovechamos para hacer otra de esas actividades típicas de turistas, y que son imprescindibles, en una primera visita a NY: ir a ver la Estatua de la Libertad. Para aprovechar la mañana, decidimos primero ir a dar un paseo por la zona, el sur de Manhattan, y ver el World Trade Center y su nueva torre que sustituye a las torres gemelas, el edificio One World Trade Center. Este coloso, cuya obra está prácticamente finalizada, es visible desde cualquier punto de la ciudad. Hicimos mil fotos y después nos fuimos a hacer algunas compras, para finalmente, dar un paseíto por Wall Street, ver un poco la calle donde se deciden los destinos y las crisis económicas del mundo, y, dando un pequeño paseo hasta el río, acabar en la estación de donde salen los ferrys que van a Staten Island. Estos ferrys son gratuitos y todos los turistas los toman porque ofrecen las mejores vistas de la Estatua de la Libertad, junto con el Skyline al fondo del sur de Manhattan. La travesía del ferry no dura mucho y hay que procurar tomar asiento en estribor (derecha del barco), puesto que es el lado del barco que pasa junto a la estatua y ofrece las mejores panorámicas. Al llegar a Staten Island, se coge de vuelta el mismo ferry. Pero atención, hay que bajarse del ferry, dar un rodeo en la misma estación y volver a subirse al barco, esta vez en la parte de babor (izquierda) para volver a gozar de las vistas imponentes de uno de los monumentos más fotografiados del mundo.

Una vez en tierra, cogimos un taxi para ir a comer. Nos habían recomendado un restaurante por la zona, cerca de la 1ª av., el famoso Katz's que aparece en la peli 'Cuando Harry encontró a Sally'. En este restaurante que ofrece sus famosos sándwiches de pastrami a 19 $!, el personaje de Meg Ryan tuvo su famoso orgasmo fingido ante Billy Crystal. El local estaba absolutamente lleno hasta arriba de gente, con lo que no pudimos conseguir mesa. Como teníamos antojo de pastrami, nos fuimos a un deli de la zona y nos tomamos uno bien bueno. El sitio elegido no era tan famoso como Katz's y sus sándwiches no eran tan caros, pero nos lo tomamos con ganas y buen apetito, tras la mañana intensa que habíamos tenido.

Tras el banquete de pastrami nos fuimos a dar una vuelta por la zona en busca de China Town y Little Italy. Caminamos un poco por las calles exóticas de estos barrios neoyorquinos, con sus bazares y sus balcones adornados con la bandera italiana. Nos topamos casi por casualidad con el café que han abierto hace poco que conmemora el 20 aniversario del estreno de la serie Friends. La cola para entrar daba la vuelta a la manzana. Le hicimos unas cuantas fotos a la parte exterior y al interior desde la ventana. No dio para más. Y el intenso día también empezaba a cobrarse factura en nuestros doloridos pies. Así que tomamos taxi de vuelta al hotel, para descansar y vivir nuevas aventuras en NYC.

Día 6 (sábado 11 de octubre):

Hoy nos ocurrió algo que a los visitantes primerizos de NY les suele ocurrir con frecuencia: nos perdimos en el metro. O más que perdernos, tomamos una línea express de las que no paran en ninguna parada hasta que llegan al final. Nuestra intención era haber ido al museo de Historia Natural, pero cual fue nuestra sorpresa cuando al tomar el metro en Times Square nos dimos cuenta de que el convoy no paraba en ninguna estación. Vimos pasar de largo la parada que nos dejaba al lado del museo y cuando por fin paró, en algún sitio del norte entre el Harlem y el Bronx, cogimos otro metro de vuelta, que nos hizo la misma jugada, hasta Times Square. Finalmente, pudimos comprobar que incluso a los propios oriundos les pasaba lo mismo, puesto que muchas veces durante el fin de semana cortan líneas o cambian ciertos trayectos para realizar obras en el metro. En cualquier caso, perdimos una hora entera dentro del metro de NY, aunque bueno, bien visto, por lo menos pudimos ver que cogiendo uno de estos trenes express, puedes atravesar la ciudad de punta a punta en unos pocos minutos... Finalmente decidimos coger un taxi e ir Central Park, con la intención de visitar el edificio Dakota donde vivió John Lennon y que está junto al parque. Antes habíamos tomado un pequeño refrigerio en un sitio muy finolis y muy pijo llamado Tavern on the Green. Daba no sé qué poner nuestros molidos y vulgares pies en un sitio tan distinguido... A continuación, nos dirigimos a la calle 72, donde nos hicimos unas fotos junto al edificio Dakota y también en el memorial John Lennon -también conocido como Strawberry Fields- que queda cerca, ya dentro de Central Park, donde los fans de los Beatles tenemos un pequeño lugar de peregrinaje.



Ya he visitado los dos lugares más importantes donde vivió John Lennon en su vida: en Liverpool, en la casa de su tía Mimi, y aquí en NY, junto a Yoko Ono y su hijo Sean. Un mal día de diciembre de 1980 un tipo asesinó a Lennon pegándole 5 tiros, junto al portal del edificio Dakota al que regresaban tras promocionar junto a Yoko su disco Double Fantasy, en la famosa entrevista hecha por la revista Rolling Stone. ¿Qué estaría haciendo ahora John Lennon de seguir vivo? Quién sabe...

Nos dirigimos a Lincoln Center, para admirar el edificio de la ópera (me hubiera gustado hacer el Bill Murray junto a la fuente, dando vueltas con los brazos en cruz, pero no me acordé en ese momento....) y posteriormente, taxi mediante, al Rockefeller Center, donde pudimos contemplar la famosa pista de patinaje que sale en cientos de pelis y el edificio Top of the Rock, que junto al Empire State y el Chrysler, es uno de los rascacielos más famosos de la ciudad. A continuación aprovechamos para hacer algunas compras en Century 21th y en Barnes & Nobles para finalmente comer en un restaurante irlandés donde a Pilar le sirvieron un Bloody Mary realmente asqueroso...

Después de comer cogimos otro taxi para dirigirnos a la estación Grand Central y admirar su hermoso hall, retratado en cientos de películas de Hollywood. Es famoso su puesto central de dispensación de billetes e información, con el característico reloj en la parte del techo. En la planta baja de la estación se encuentra una especie de centro comercial, donde restaurantes como Junior's y cadenas como Apple tienen sucursal. Por último, nos dirigimos a la famosa biblioteca de la ciudad, que es posible visitar gratuitamente. Aprovechamos para hacer una pequeña parada allí. Y es que después de la visita a la estación y la biblioteca, nuestros pies empezaban a fallarnos con lo que tomamos taxi al hotel para descansar un poco.

Pilar estaba molida y decidió quedarse en el hotel, con lo que yo, que aún tenía energías, aproveché la tarde para dar un garbeo por la 5ª y la 6ª avenidas, tomarme un perrito en un puesto callejero y a continuación recorrer la calle 42, desde la 5ª av, hasta el edificio de las Naciones Unidas. En el regreso, compré algo de cena en un local de la cadena Pax Wholesome Foods y en uno de esos establecimientos tan característicos neoyorquinos en donde venden todo tipo de fármacos y que al mismo tiempo también es supermercado, Walgreens.

El día acabó con los dos molidos en la habitación tomando sopa italiana de vegetales y sándwiches de atún junto al televisor, viendo Housewives of Atlanta en el canal Bravo. No preguntéis.

Día 7 (domingo 12 de octubre):

Día de la Hispanidad, aquí conocido como el día de Colón (Columbus Day), es muy famoso el desfile que se realiza en la 5ª avenida para conmemorar el descubrimiento de América. Como no teníamos ánimo para aguantar varias horas de pie, decidimos aprovechar para intentar ir de nuevo al museo de Historia Natural, pero esta vez en taxi, para evitar sorpresas con el metro. Nosotros somos así.

Y qué decir de este museo? Que es absolutamente apabullante! No os podéis hacer una idea de lo que hay ahí metido... Los americanos son únicos en este tipo de cosas. El museo ofrece una visión completísima de toda la historia natural del planeta, desde el Big Bang que originó el universo, nuestra galaxia, el Sol, los planetas del sistema solar, la Tierra... Hasta el surgimiento de la vida en nuestro planeta, a través de los famosos dioramas del museo, esas pequeñas escenas recreadas con un realismo sorprendente. Igualmente son famosos los esqueletos fósiles de dinosaurios cuya colección es de las más completas del mundo.



Hicimos un millón de fotos en esta y en las demás salas. Este museo para verlo bien, es necesario hacer varias visitas y muy reposadas, tanta es la información y los objetos expuestos: meteoritos, minerales, recreación de la edad del universo mediante modelos a escala, especies disecadas de todos los reinos animales, muestras de la cultura de todas las razas y tipos humanos, la edad de la Tierra, Geología, Biología, Zoología.... Y eso sin contar con el apartado de la exploración espacial y el planetario, cuya visita con presentaciones sobre los misterios del universo en su pantalla-cúpula merecen muchísimo la pena. Con deciros que el museo hasta tiene en una de sus salas un moái de la Isla de Pascua... Por cierto, aunque lo estuvimos buscando, no fuimos capaces de encontrar al Dr. Ross Geller. Alguien sabe en qué departamento trabaja?

Tras la visita al museo acabamos los dos realmente exhaustos. Nos arrastramos hasta uno de los puestos callejeros que hay junto al museo y compramos un par de bocadillos (aquí toda la comida la ponen entre dos panecillos...) de cordero con todo tipo de cosas dentro, incluida salsa picante a cascoporro. Como estábamos hambrientos nos lo comimos con ganas. De postre compramos un pretzel, una especie de rosca que venden en todos los puestos y que es de origen alemán. El sabor y textura es un poco peculiar. Pero hay que probarlo todo.

Día 8 (lunes 13 de octubre):

Nos levantamos pronto para ir a tomar un brunch a Sarabeth, un local que nos habían recomendado, famoso por sus huevos a la benedictina. Hay que resaltar que el sitio es pijísimo, se llena enseguida, con lo cual es mejor reservar, y la comida está deliciosa. Si tenéis oportunidad de ir, no lo dudéis. Eso sí, el plato típico del local, los huevos a la benedictina, que los preparan de diferentes maneras, es una pequeña bomba hipercalórica. Un buen chute de energía para empezar el día con alegría. Por cierto, que antes de entrar al local, nos encontramos con el Carnegie Hall, en la calle 57 con la 7ª av, famoso y mítico teatro y sala de conciertos, donde han actuado los músicos más importantes de los últimos 100 años. Desde Tchaikovsky hasta Carole King, la lista de celebridades que han ofrecido conciertos aquí es larga e ilustre.

Esa mañana decidimos ir a visitar otro museo clásico de la ciudad, el MoMA. Este museo de arte moderno y diseño es famoso por sus pinturas, todas ellas expuestas en las plantas 6ª y 5ª. Con lo que conviene empezar la visita por el último piso. Allí encontraréis obras famosísimas que habréis visto cientos de veces en todos los manuales de arte del mundo: Hopper, Warhol, Pollock, Cezanne, Monet, Magritte, Toulouse-Lautrec, Dalí, Picasso, Juan Gris, Miró... De verdad, apabullante. Menuda colección.



El resto de plantas del museo están dedicadas al diseño de objetos cotidianos del siglo XX y obras de artistas más modernos de los 60 hasta nuestros días, incluyendo pinturas, esculturas, vídeos, y otras manifestaciones artísticas, algunas de ellas un poco demasiado modernas para nuestro gusto. Un lienzo en blanco, ¿puede ser considerado una obra de arte? En fin, sólo por lo que tienen en las dos últimas plantas del edificio, merece la pena la visita a este museo.

Después de la visita nos dirigimos a otro de esos puntos típicos de NYC: la joyería Tyffany's. Como buenos cinéfilos que somos y admiradores de la película 'Desayuno con diamantes', originalmente titulada 'Breakfast at Tiffany's', estuvimos visitando este lujoso establecimiento de la 5ª av. (hay otros por la ciudad, pero éste es el más famoso), donde se exponen joyas, collares, pendientes, anillos, vajillas y demás baratijas a precios prohibitivos... Por unos momentos, nos sentimos como George Peppard y Audrey Hepburn, salvando las distancias, claro...

Tras la visita a Tiffany's cogimos un taxi para otro destino cinéfilo: el puente de Queensboro. Comimos en un diner cercano y nos dirigimos a Sutton Place, zona pijísima del Upper East Side la ciudad, mil veces retratada en las películas de Woody Allen. Aquí se encuentra el famoso banco que aparece en el cartel de la peli 'Manhattan' y que intentamos recrear haciéndonos así como un millón de fotos sentados en el mismo.


Creo que el resultado final no ha quedado mal de todo, verdad? Uno de los sitios más hermosos de NY, quizá el que me resultó más especial. Es como una pequeña isla de silencio, junto al río, con ese hermoso puente cruzando ambas orillas del Hudson. Una maravilla.

Día 9 (martes 14 de octubre):

Iniciamos el día desayunando un brutífero (palabra inventada por mi hermana y que nos encanta porque es genial para definir de manera concluyente y gráfica cosas que se pasan de brutales) brunch en el Junior's de Times Square que ya habíamos visitado días atrás. Mi desayuno de huevos revueltos con salchichas, tomate, lechuga y tostadas me proporcionó energía para ese día y para los posteriores. De hecho, creo que mi organismo aún sigue alimentándose de él. Pilar optó por la tremenda carrot cheese cake, mezcla de tarta de zanahoria con tarta de queso, de cuya ración, servida por el restaurante para una sola persona como si cualquier cosa, podrían comer 5 fornidos hombres. Huelga decir que nos dejamos la mitad de nuestro brunch en el plato. Las raciones americanas son realmente exageradas.

Nos acercamos a TKTS con la intención de comprar entradas para alguna de las matinés en algún musical a mediodía. Pero dio la casualidad de que los martes sólo hay espectáculos por la tarde y por la noche, así que media vuelta! Cogimos taxi en Times Square y nos dirigimos a través del tráfico, las obras y los turistas despistados hasta el Flatiron building, una de las construcciones más famosas de la ciudad. Con forma de plancha o de proa de buque, nos sorprendió la belleza de este edificio, que alguno ya ha calificado como la esquina del mundo.

Después de lanzarle cientos de fotos, dimos un pequeño paseo por la 5ª av. viendo tiendas y contemplando estampas típicas de la ciudad. A la altura de la calle 14 hicimos una pequeña parada en la famosa y gigantesca tienda de instrumentos musicales, especializada en guitarras, Guitar Center. Me quedé obnubilado con las Fender, Gibson, Martin, Rickenbacker, etc. etc. etc. que vi allí. A precios desorbitados, sobre todo los modelos vintage. En algún caso los precios de algún modelo expuesto llegaban a ser como los de un coche. Y de los buenos.

Finalizamos el paseo en Washington Square, donde finaliza -o mejor sería decir, donde comienza- la 5ª av. Esta famosa plaza, con su arco retratado en cientos de miles de películas de Hollywood, es un agradable lugar para sentarse a descansar, tomar el almuerzo y contemplar las actuaciones de músicos callejeros que pululan por doquier. También es el comienzo del famoso barrio de Greenwich Village.

Después de descansar un buen rato en Washington Square nos dirigimos al Village con la intención de ver algunas tiendas de discos, respirar el ambiente del barrio y encontrar el famoso edificio de la serie Friends. Éste se encuentra en el cruce de las calles Grove con Bedford.



Tras el paseo por Greenwich Village, ya muy molidos, nos fuimos en busca del Café Reggio en el que se encuentra la famosa cafetera que aparece en la película El Padrino II. Frikismo cinéfilo a tope... Un taxi rápido y a descansar un poco en el hotel. Para la cena optamos por el restaurante temático Bubba Gump de Times Square, dedicado a la peli Forrest Gump. Si vais alguna vez, no pidáis el plato sureño 'Jambalaya' a no ser, claro, que os chifle el picante, pero picante hasta rabiar... Nosotros lo pedimos y lo dejamos prácticamente entero. El camarero se apiadó de nosotros y finalmente no nos lo cobró. Por lo demás, la visita al restaurante es toda una delicia para los que somos fans del entrañable personaje del condado de Greenbow, Alabama.

Día 10 (miércoles 15 de octubre):

Y llegó el final de nuestra luna de miel. Para este día optamos por hacer brunch en el famoso Carnegie Deli, en la 55th con la 7ª av. Un lugar mítico con cientos de fotos de famosos en las paredes, fans de los sándwiches de pastrami que sirve esta delicia desde los años 30 del siglo XX. Yo cometí la imprudencia de pedir un 'Woody Allen', porque me hizo gracia el nombre y porque sale mencionado en la peli del genio de NY, Broadway Danny Rose. Pero mi cara de alegría se tornó en preocupación cuando me trajeron el plato con el dichoso sándwich, del que podrían haber comido fácilmente 6! hombres fornidos -y esta vez, no exagero nada de nada- y además muy hambrientos hasta hartarse. No pude ni con la mitad del plato. Pilar fue más inteligente y optó por un sándwich 'normal', pero aún así le costó dar finiquito a su plato. Eso sí, el pastrami, delicioso. Como curiosidad, decir que las mesas en este local están totalmente juntas y comes codo con codo con otros comensales. Toda una experiencia.

Para nuestras últimas horas en NY optamos por coger un taxi y cruzar el puente de Brooklyn, una de las cosas indispensables y típicas que se supone hay que hacer cuando uno visita esta ciudad. Ya sabíamos que no podríamos verlo todo, pero por lo menos sí nos vamos con la sensación de que hemos hecho las visitas y las rutas imprescindibles. Curiosamente, no habíamos tenido prácticamente ninguna mala experiencia con ningún taxista, y eso que cogimos unos cuantos, hasta este último día en la ciudad. Y tuvo que ocurrirnos en este último viaje a Brooklyn. El taxista que nos cogió nos debió tomar por turistas estúpidos y no se le ocurrió otra cosa que meterse por Times Square, a pesar de que podría haber tomado otras alternativas con bastante menos tráfico. Se cobró con ello una propina del 60 % -en los taxis es costumbre entregar de un 10 a un 15 % de propina, como mínimo, aparte del precio de la carrera-. En fin, tiene que haber de todo. En general, los taxistas neoyorquinos son bastante eficientes y lo normal es que sepan evitar los embotellamientos, siempre que esté en su mano. O por lo menos nuestra experiencia hasta ese momento había sido así.

Estuvimos paseando por el DUMBO (Down Under Manhattan Bridge Overpass) junto al río y el puente de Brooklyn, con el skyline del sur de Manhattan de fondo. Fue el colofón perfecto a una luna de miel perfecta. Nos sentamos en un banco, paseamos melancólicamente junto a la orilla y sacamos fotos hasta desgastar el puente y los rascacielos de NYC. Sin duda, este viaje nos ha marcado para siempre. Esta ciudad y lo que hemos vivido en ella lo recordaremos por siempre.

Y no tardaremos en volver a visitarla. Nueva York es tan inmensa, hay tantas cosas por ver, que es imposible abarcarla en una primera visita. Con este viaje tan sólo nos hemos hecho una mínima idea de lo que puede ofrecer. El siguiente capítulo sobre NYC lo escribiremos próximamente. Y tenemos la esperanza de que hasta entonces no pase demasiado tiempo.

jueves, octubre 09, 2014

New York - 2

Estos días en New York nos estamos alojando en el Hyatt Times Square Hotel, muy cerca de la céntrica 'plaza' de Times Square. Nuestros primeros pasos por la ciudad fueron en este grandioso lugar. Los anuncios luminosos en los impresionantes edificios que flanquean la calle hacen que incluso en plena noche parezca de día!

Pero ayer y hoy los hemos pasado fuera de NY. Teníamos entradas para ver un partido de pretemporada de la NBA en Hartford, Connecticut. Nada más y nada menos que los Celtics contra los Knicks: partidazo! Hemos disfrutado de lo lindo viendo jugadas increibles y los primeros tiros en su nuevo equipo -los Knicks- de Calderón, el gran jugador español. Lamentablemente para él hoy no le ha ido muy bien porque los Celtics, mi equipo de toda la vida, han ganado de paliza. En fin, no se jugaban nada, pero no creo que les haya hecho mucha gracia perder así. 



Hartford es una tranquila y muy agradable ciudad. Está a unas dos horas en tren de NY (desde la estación de Pensilvania o Penn Station) y alberga, entre otras cosas, un campus universitario, multitud de hoteles y empresas y el XL Center, pabellón deportivo multiusos muy espectacular, en donde se programan espectáculos deportivos, conciertos, etc.

La ciudad también se enorgullece de haber tenido al escritor Mark Twain entre sus ilustres habitantes. Aquí pasó 17 esplendorosos años el creador de Tom Sawyer y Hucklberry Finn. Esta mañana hemos visitado la casa donde vivió con su familia y os puedo asegurar que la visita con guía merece mucho la pena. 


Mañana regresamos a Manhattan. Tenemos tren -Amtrak- a las 6:35 de la mañana! Queremos aprovechar el día a tope. Y si se nos da bien la cosa muy probablemente finalicemos la jornada viendo un musical de Broadway. Permaneced atentos!




miércoles, octubre 08, 2014

New York - 1

Pues ya somos marido y mujer. Tras meses de preparación la boda finalmente resultó un éxito y todos los invitados salieron encantados. La celebración que queríamos, ni más ni menos.

Y después de tanto trabajo, aquí estamos: en New York, disfrutando de nuestra luna de miel. El vuelo se hizo largo, sobre todo el último trecho. Sin embargo, más largo y tortuoso se nos hizo el control de aduanas del aeropuerto JFK. Como anécdota decir que, tras estar casi una hora esperando cola para que nos sellaran el pasaporte, cuando por fin llegó nuestro turno nos hicieron pasar a la oficina de la aduana. Suponemos que mi peculiar apellido debía coincidir con el de algún simpático narco brasileño y necesitaban confirmar que no se les colaba nadie indeseable en la casa. En fin, finalmente no ocurrió nada malo. Nos hicieron algunas preguntas rutinarias sobre el motivo de nuestra estancia en los EE.UU. y después de felicitarnos por nuestro casamiento, nos dejaron marchar. Pero claro, entre eso y que nos tuvieron otra hora esperando para el shuttle que había de llevarnos al hotel, estuvimos así como tres horas para salir del JFK. Una tortura... Menos mal que al contemplar por primera vez el skyline de Manhattan se te pasan todos los males. 

Y es que, amigos, no hay nada en la Tierra comparable a esta ciudad. Todos los edificios, las calles, la gente, parecen el decorado de una película. Quizá esa sensación se deba a que NY ha sido retratada infinidad de veces en el cine. Hay literalmente miles de localizaciones de películas que han sido rodadas aquí. Y además las autoridades y los propios neoyorquinos saben explotar bien esa faceta. Hay referencias cinematográficas por doquier en cada rincón de la ciudad, en cada tienda, en cada escaparate, en cada museo y en cada esquina. 

Ayer por la tarde decidimos que nuestro bautismo de fuego en NY debía ser visitando lo más turístico: el Empire State Building. Emblema de la ciudad, este fantástico rascacielos lleva ahí desde 1930. Y aunque el jet lag y el cansancio apenas nos hacían mantenernos en pie, disfrutamos de una de las mejores vistas de la ciudad, desde el piso 86 del edificio. Ya era de noche y os juro que el espectáculo de ver NY iluminada desde las alturas merece muchísimo la pena. Eso sí, armaos de paciencia porque la subida a lo alto del edificio lleva un buen rato, debido a las larguísimas colas que se forman para entrar. Por 29$ disfrutaréis de una de las vistas más espectaculares de esta gran urbe. 

Tras la visita al ESB, aún alucinando por lo que acabábamos de presenciar, nos tomamos para cenar un perrito en Papaya, muy cerca del famoso edificio. A continuación, dando un paseito por la 5a Avenida llegamos hasta la biblioteca de la ciudad y recordamos a George Peppard subiendo sus escaleras de dos en dos escalones, confundiendo a una chica cualquiera con Audrey Hepburn. Y es que a cinéfilos no nos gana nadie. 

Hemos llegado arrastrándonos al hotel y eso que no eran ni las 10 de la noche. Pero la diferencia horaria no perdona. Aún tenemos varios días por delante para disfrutar de esta gran ciudad.  

sábado, agosto 09, 2014

Unos días de vacaciones

Vaya... Han pasado varios meses desde que escribí mi última entrada en el blog. La verdad es que he estado muy ocupado. Ahora estamos disfrutando de unos días de vacaciones y es hora de hacer un poco de balance. Desde octubre-noviembre del año pasado estoy inmerso en un proyecto muy bonito, sobresaliente, emocionante, con un gran músico, Pablo Alcaraz, al que le estoy produciendo un disco con temas escritos por él. Afortunadamente, estoy teniendo la oportunidad de participar en muchas de las decisiones artísticas y técnicas del CD que, calculamos, se publicará en el otoño de este año. Por supuesto, haremos algunos conciertos de presentación del disco, pero mejor, no adelantemos acontecimientos.

El otro gran proyecto en el que he estado 'trabajando' es el de mi boda. Sí, amigos, me caso con mi chica en octubre. La pobre me lleva aguantando la friolera de doce años y hemos decidido hacer un pequeño alto en el camino, para observar (y admirar) lo recorrido, y darnos el 'Sí quiero'. Será una boda pequeña: padres, hermanos, amigos del alma... Organizar una boda, aunque sea de tamaño reducido como la nuestra, requiere mucho esfuerzo y dedicación. Son demasiadas cosas a tener en cuenta y hay que estar en todo.

Por otra parte, aprovechando estos días de asueto, hemos visto una peli preciosa, Begin Again. Si amas la música esta será tu película. Dirigida por John Carney, el director de mi adorada Once, en Begin Again se nos plantea un argumento parecido a aquélla, aunque con las calles de Nueva York de escenario, en lugar del viejo Dublín. Una cantautora y un productor musical, ambos en horas bajas, se encuentran feliz y casualmente y ambos iniciarán una aventura musical y personal que les llevará a grabar un disco nada más y nada menos que utilizando la propia ciudad de NYC como estudio de grabación. NYC... ¿Os he mencionado que es ahí donde iremos en nuestro viaje de novios? Qué emoción! Excelentes Mark Ruffalo y Keira Knigthley. Ah, y la banda sonora, como ya sospecharéis, de matrícula de honor.

Y hablando de aventuras musicales, estoy escribiendo algunas ideas para mi próximo trabajo. Como sabéis, sufro una especie de bloqueo artístico y hace así como tres años que no escribo nada nuevo que merezca la pena ser publicado. Mi tercer disco se resiste... Tengo entre manos un proyecto que podría estar muy bien si consiguiera llevarlo a buen puerto. Espero conseguirlo y que mi propensión a la dispersión no me juegue malas pasadas... Y mientras tanto, escucho mucha música. Últimamente le he dedicado bastante tiempo a algunos discos de los 90, clásicos de Blur, Oasis, The Jayhawks, U2, Radiohead... Siempre escuchando la música hecha veinte años atrás! Curiosamente, es así: en los 90 yo escuchaba cosas de los 60 y 70. Era fácil encontrar en mi walkman alguna cinta de The Beatles, The Doors, Beach Boys, Supertramp, Pink Floyd, Billy Joel, Dire Straits, Springsteen... Y casi nada de lo que se hacía en aquella época, en aquel momento, excepto quizá Crowded House, Nirvana, Presuntos Implicados, algunos cantautores... Será que soy un nostálgico incorregible.

viernes, noviembre 08, 2013

El juego de Ender

El juego de Ender es una correcta adaptación del ya clásico contemporáneo de culto, la novela homónima de Ciencia-ficción publicada en los 80 por Orson Scott Card, quien figura como uno de los productores de la película. Hay que destacar el muy acertado casting del protagonista del film, Asa Butterfield (La invención de Hugo), quien encarna casi a la perfección al complejo personaje principal de la historia, Ender, destinado a ser nada más y nada menos que el líder comandante en jefe del ejército que habrá de salvar a la Humanidad de la invasión de unos extraños alienígenas con forma de insectos gigantes, los 'insectores'. Aparte del pequeño obstáculo, algo difícil de llevar al cine de forma creíble, de que en la novela el niño protagonista era algo más joven -6 años! creo recordar-, la elección del joven Butterfield creo que es muy acertada, encajando muy bien físicamente el joven actor con el personaje. Entre los actores secundarios hay rostros conocidos como Harrison Ford, Ben Kingsley, Abigail Breslin y Viola Davis.

El proceso de entrenamiento en condiciones de ingravidez (espectaculares las 'batallas' de unas escuadras contra otras) y los conflictos internos del protagonista, junto a su gran inteligencia y capacidad para la estrategia bélica, hacen de esta historia y su personaje principal un clásico del sci-fi. Es el comienzo de una nueva saga: veremos su evolución. Recomendable (si eres fan del género, claro).

sábado, junio 29, 2013

Antes del anochecer

Ya tenemos aquí Antes del anochecer, la esperadísima tercera parte de la trilogía comenzada con Antes del amanecer (1995) y Antes del atardecer (2004), dirigida por Richard Linklater y protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy. Los años han pasado y nos encontramos a unos Jesse y Celine más maduros, con una vida en pareja (al fin...!), unas profesiones que atender, hijos de los que cuidar, ex-parejas para olvidar y un pasado a sus espaldas. Si las dos primeras películas trataban sobre las expectativas de la vida, el romance, el amor, el cortejo, los sueños por realizar, esta última entrega nos lleva de manera magistral a la vida adulta y sus concesiones y servidumbres inevitables; la pérdida de la inocencia y el miedo a caer en el cinismo, la preocupación por los hijos, sobre todo cuando son de anteriores matrimonios, el cómo preservar tu propio espacio dentro de una vida en pareja; y el pavor a la pérdida de las ilusiones y sueños de juventud, siempre latente.
La química entre Hawke-Delpy, Jesse-Celine, es incuestionable. Lo que comenzó con una peliculita de bajo presupuesto, Antes del amanecer, sin muchas pretensiones, cuya naturalidad y talento la han convertido en un título de culto, ha derivado en un cuasi-experimento cinematográfico que, casi 20 años después, aún sigue deslumbrando a crítica y público. Imprescindible.

viernes, junio 28, 2013

Un invierno en la playa

Comedia romántica-literaria -lo de 'literaria' viene a cuento, nunca mejor dicho, fundamentalmente porque está protagonizada por una familia de escritores-, dirigida por el debutante Josh Boone, quien también firma el guión, Un invierno en la playa, ('Stuck in Love'), es una peli refrescante, inteligente, con diálogos muy por encima de la media. Las interpretaciones son estupendas, destacando un gran Greg Kinnear, actor que en su carrera ha estado, en ocasiones, muy desaprovechado y que aquí nos muestra con naturalidad su buen hacer protagonizando el film en el papel de escritor de éxito, cuya labor como padre y marido resulta bastante más fallida. Jennifer Connelly, bella y misteriosa, mostrando su mejor registro dramático, le da la réplica junto a una sorprendente Lilly Collins, dando vida a una jovencísima escritora; sus líneas de diálogo con el también joven actor Logan Lerman, son de lo mejor de la película.

Citas de escritores, referencias literarias, guiños a los fans de Stephen King y de Raymond Carver, la incansable búsqueda del amor y de la estabilidad familiar, son los argumentos de esta peli que hará las delicias de devora-libros, aficionados a la creación literaria y aquellos que buscan en el cine, los libros y las personas una línea que les enganche y les haga continuar la lectura sin pestañear.

De lo mejor que hay ahora mismo en la cartelera. No os la perdáis.

sábado, mayo 11, 2013

El intérprete - Asier Etxeandía (Teatro La Latina - Madrid)

Lo que hace Asier Etxeandía en 'El intérprete' es difícil de describir en palabras. ¿Es un concierto? ¿Es un monólogo? ¿Es una recreación de su infancia de niño raro vasco de los 80? ¿Es una actuación frente a un público invisible? Es todo eso a la vez y mucho más. El dominio del cuerpo, de la voz y, en definitiva, de la interpretación, es superlativo. Un portento, un animal de la escena. Señoras y señores, con todos Vds., el actor, el cantante.... El intérprete:



domingo, marzo 31, 2013

Amor y letras

Se diría que Josh Radnor aprovecha los descansos entre temporada y temporada de 'How I Met Your Mother' para escribir y rodar películas con aire independiente americano. Afortunadamente: otros, en su lugar, quizá se irían a esquiar o a tomar el sol a Hawai. Después de su prometedor debut como director y guionista en la película 'HappyThankYouMorePlease', que también protagonizaba, Radnor nos regala esta otra historia, Amor y letras ('Liberal Arts'), ubicada en los ambientes universitarios del campus de Columbus, Ohio, y cuyo tema principal es el paso del tiempo, la pérdida de la juventud y la tentación de volver al pasado. Dicha tentación está encarnada aquí por la estupenda Elizabeth Olsen, quien da vida a una jovencita precoz, estudiante de segundo curso, amante de la música clásica y de 'esos libros sobre vampiros' que pueblan hoy en día los mostradores de las librerías de medio mundo.

Radnor hace el papel de treintañero inmaduro, neoyorquino, para más señas, que tan bien entrenado tiene gracias al protagonista de la serie de TV que le ha dado fama universal, con encanto e inteligencia. Se rodea en el film de buenos secundarios, como Richard Jenkins, en el papel del viejo profesor a punto de retirarse, y Allison Janney, representando lo duro que es madurar y perder las ilusiones de la juventud, en su papel de veterana profesora de Literatura Romántica que ya ha perdido todo romanticismo por la vida.

Radnor y Olsen se conocen, comparten café y gustos, se medio-enamoran y se envían cartas -pulcramente escritas a bolígrafo y papel!- en las que hablan de libros, música clásica, los años felices en la universidad y el paso de la juventud a la vida adulta. La diferencia de edad entre ambos, será determinante para que el personaje de Radnor tome por fin la decisión de madurar.

Entre los secundarios también destacan John Magaro, Zac Efron (en un papel poco habitual para él) y la popular Elizabeth Reaser, en un claro guiño irónico, haciendo de librera, letra-herida, muy alejada de su protagonista en la saga de películas basada en -otra vez- 'esos libros sobre vampiros'.

Muy recomendable.

lunes, diciembre 31, 2012

Feliz 2013!!


Que el nuevo año 2013 os traiga salud, felicidad, trabajo, dinero, sabiduría, (mucha) inspiración y sobre todo toneladas de AMOR!!!

FELIZ 2013!!

domingo, diciembre 30, 2012

Los miserables

Adaptación cinematográfica del musical Los miserables (que a su vez, se basaba en la famosa novela del escritor francés Victor Hugo), obra estrenada en el Queen's Theatre de Londres en 1985 y que sigue representándose desde entonces, ininterrumpidamente, siendo uno de los musicales más longevos del West End londinense. Para esta producción han contado con los actores Hugh Jackman, como Jean Valjean, Russell Crowe, como Javert, Anne Hathaway, como Fantine, Amanda Seyfried, como Cosette, y Eddie Redmayne, interpretando el papel de Marius. En papeles secundarios encontramos a Sacha Baron Cohen (sorprendente elección de casting...), Helena Bonham Carter y Samantha Barks.

Destacan las actuaciones de Hugh Jackman, ya casi un especialista en la representación de musicales en Broadway, y la siempre sólida Anne Hathaway, quien protagoniza uno de los momentos más emocionantes del film, la famosa pieza 'I Dreamed a Dream'. También hay que resaltar la belleza y dotes para el canto de Amanda Seyfried (no olvidar su papel en 'Mamma Mia') y el sorprendente Eddie Redmayne, popular por su intervención en la serie de TV, Los pilares de la tierra.

Dirigida por Tom Hooper -realizador de El discurso del rey-, en ocasiones resulta brillante, en otras espectacular, en otras un poco aburrida... Parece una ópera rodada donde tienes grandes 'highlights' y otros momentos en que es difícil no recostarse en la butaca para echarte un sueñecito. Pues eso, como en la ópera.

Recomendable si viste el musical y te gustó, aunque puede que te decepcione un poco. Aún así, es una de las super-producciones del año, de eso no hay duda.

Woody Allen: El documental

El genio de la ciudad de los rascacielos, el autor de obras maestras como Annie Hall, Delitos y faltas, Hannah y sus hermanas, Días de radio, La rosa púrpura de El Cairo, Match Point, Manhattan... Tantas y tantas películas en los últimos 40 años, prácticamente a una producción por año! Qué se puede decir de Woody Allen que no se haya dicho ya. Pues mira por donde, en este documental se descubren nuevas facetas, nuevos secretos del gran cineasta neoyorquino. Como, por ejemplo, el descubrimiento de su manera de trabajar los guiones, todos ellos escritos en una vieja máquina de escribir alemana que compró siendo un adolescente y que le afirmaron en la tienda que duraría más que él... O esas notas escritas en blocs de hotel, recortadas y grapadas (su corta-pega analógico particular) artesanalmente, entrañablemente: quién necesita un procesador de textos! Lo dicho: un genio.

Con intervenciones y entrevistas a sus colaboradores, actores y amigos, todos ellos pertenecientes a su particular universo: Diane Keaton, los productores de todas sus películas: Jack Rollins y Charles H. Joffe, John Cusack, Dick Cavett, Penélope Cruz, Mariel Hemingway, Scarlett Johansson, Marshall Brickman....

No os perdáis este documental si sois fans de Woody. Y si no lo sois, tampoco os lo perdáis. Alguien que ha dejado para la posteridad probablemente los chistes más inteligentes, las reflexiones más agudas sobre el amor, la religión, el sexo, el sentido de la existencia humana y, además, de una manera tan graciosa!, merece que le deis una oportunidad. No os arrepentiréis.

Imprescindible.

sábado, noviembre 10, 2012

Skyfall

El Bond de Daniel Craig se hace más oscuro, más perturbador y quizá algo menos maniqueo. Aquí la línea entre 'buenos y malos' ya no es tan clara, aunque nosotros sepamos quién es el bueno o así lo queramos creer para poder posicionarnos del lado del arquetipo que nos haga sentirnos más cómodos... En ese sentido el personaje de Silva, en la sorprendente interpretación de Javier Bardem, es memorable: uno de los -nuevamente- 'malos' más interesantes y retorcidos de la saga 007.

La dirección de Sam Mendes (American Beauty, Camino a la perdiciónRevolutionary Road) le da a la peli, aparte de ese aspecto oscuro y fúnebre-onírico (impactantes títulos de crédito iniciales), un toque friqui (un ejemplo es esa hilarante conversación con el recuperado personaje de Q) con simpáticos guiños al espectador veterano: es una delicia la aparición del clásico e icónico Aston Martin DB5 que presentara Sean Connery a principios de los 60 y que ya condujo Daniel Craig en Casino Royale, en otro guiño para los acérrimos de la franquicia. Respeto por los viejos oldies but goldies.

Y todo ello, la complejidad de la trama, el debate sobre la necesidad o no de los servicios de inteligencia en el mundo actual, las sombras (como en esa espectacular lucha en un rascacielos de Shanghai, presentada como un mortal juego de sombras chinescas... Chinescas: cómo no! Aparte de que, prácticamente todo el tramo final de la película transcurra entre tinieblas: todo un reto para el director de fotografía, supongo), sin perder ni un gramo de espectacularidad en la acción, como demuestra la ya tradicional -e impactante- secuencia de inicio, en la que esta vez los guionistas nos llevan nada más y nada menos que a las concurridas calles de Estambul, y cuyo desenlace marcará el devenir físico y psicológico de James Bond durante el resto de la película. Curioso, porque casi por primera vez en 50 años, se nos presenta a un 007 'no' apto para el servicio.

Por último, destacar esa interesante subtrama del juego de relaciones quasi materno-filiales entre el triángulo protagonista -Craig, Bardem, Dench-, como una revisitación del complejo de Edipo. Quizá sea ése el elemento que le da ese aire perturbador a la peli y que yo mencionaba al comienzo de esta entrada. Eso y el giro de la trama que nos lleva directamente a los orígenes de 007.

Las chicas Bond en esta ocasión pasan prácticamente a un segundo plano, aunque se recupera felizmente el personaje de Monneypenny. Destaca el escuetísimo, aunque bien interpretado, papel de Berenice Marlohe y las apariciones estelares de Ralph Fiennes y el veterano Albert Finney. Quizá para este último papel, sin desmerecer al bueno de Albert, hubiera estado bien haber contado con Sean Connery, ¿vosotros qué opináis?

Muy recomendable.

domingo, octubre 21, 2012

Looper


Un guión original, aunque a mitad de la película desfallezca un poco. La tecnología del futuro (años 70 del siglo XXI) proporciona la posibilidad de viajar en el tiempo. Esto es aprovechado por organizaciones criminales para limpiar sus desaguisados, con la ayuda de los loopers, asesinos a sueldo encargados de aniquilar a los pobres desgraciados que son enviados hasta el año 2044 desde el futuro, donde, según parece, es imposible deshacerse de un cadáver. Pero ¿qué ocurre si a quien envían es a ti mismo, pero 30 años más mayor, con toda una vida a tus espaldas? Resultado: una serie de curiosas paradojas temporales que harán disfrutar a los iniciados en la temática 'Viajes en el Tiempo' y la llamada 'Paradoja del Abuelo'. La puesta en escena es original, evitando mostrarnos un futuro demasiado tecnificado, más cercano a la realidad. Increíble la caracterización de Joseph Gordon-Levitt como Bruce Willis joven. Este último se mantiene en forma a pesar de sus cincuenta y muchos. Emily Blunt demuestra su habilidad para dar fuerza a sus papeles....  Y también para manejar un hacha.
 
Sobre todo al principio, hay todo un homenaje al cine negro clásico, aunque está más cerca del genero Cyberpunk. ¿Posible película de culto? Eso se verá en el futuro?! Curiosa de ver.

martes, octubre 16, 2012

Cuarenta


Cuarenta años. La mitad de una vida, dicen. La edad en que supuestamente tu carácter, tus gustos, tus fobias, tus creencias y costumbres ya deberían estar conformados. La edad en que uno ha de aparentar SER, aunque la mayor parte del tiempo a duras penas logres parecerte a aquello que soñaste algún día, cuando tenías veinte años y la vida era una aventura, la amistad el viento en las velas y los desengaños un cuento de viejos.

Por ser, yo he sido muchas cosas. He sido un niño como tantos, jugando en el parque o en el patio del colegio: canicas y chapas, fútbol, baloncesto, carreras, escondite y Monopoly, merienda, caramelos sugus y donut de azúcar; he sido un colegial también como tantos, con mi cartera colgada a la espalda, llena de libros que desentrañar y estuches reventones de pinturas, lapices, bolis y gomas de borrar; he sido un joven triste y soñador, un buen chico, un irresponsable, un aspirante a todo y a nada, un romántico, un recolector de musarañas, un deportista de esguince fácil, un librepensador con ideas progres, un contemplador de paredes desconchadas, un pertinaz rebobinador de cintas de 90, un aficionado a la penumbra, un ávido lector buscando su libro de cabecera, un fóbico de las multitudes y los actos sociales, un ave nocturna en busca de su alma gemela; he sido estudiante, ordenanza, mozo, militar, oficinista, informático, profesor, músico...; he sido amigo y (pocas veces) enemigo, ángel y demonio, un santo varón y un irreverente jovenzuelo.

Ha habido un tiempo para sentirse (y sentarse) en la cima y otro para caer noqueado en la lona; un tiempo para reír y otro para llorar; un tiempo para sentir y otro para anochecerse anestesiado; hubo un tiempo para dejarse llevar por la corriente y otro para ir a la contra; un tiempo para ser canto de río y otro para ser gema preciosa; un tiempo para bailar y otro para escuchar y tocar buena música con los amigos, en cocinas, bancos del parque, escenarios, para mucha o poca gente, con el fin de alegrarse o deprimirse hasta los despojos del alma.

Hubo un tiempo para trabajar y otro para vivir de las rentas; tuve dinero y dejé de tenerlo; tuve amigos y dejé de tenerlos, aunque siempre permanecieron los buenos, los mejores, los auténticos; hubo un tiempo para estar enamorado y comportarse como tal; hubo también otro tiempo para la amargura y el desamor y la soledad; hubo un tiempo, quizá el mejor, para ser pareja y compañero y amante y amigo y todo lo demás; hubo un tiempo para sentirse fuera de juego y otro para sentirse perfectamente integrado; hubo un tiempo en que todo tenía sentido y otro en que nada parecía encajar; hubo un tiempo para romper con el mundo y otro para volver a empezar de cero.

Y es que, amigos, cuarenta años dan para mucho. Y no sólo hablo de lo que hice, sino de lo que dejé de hacer. Probablemente pude ser mejor, hacer más, con más cabeza, con más sentido. Casi seguro que pude haber sido mejor hijo, mejor hermano, mejor amigo, mejor novio, mejor estudiante, mejor empleado, mejor compañero, mejor ciudadano, mejor persona. Pude haber aprovechado mucho más las oportunidades que se me brindaron. De todo eso estoy seguro. Supongo que siempre me quedará el resquemor de no haber sido más de lo que fui, ese aguijoneo constante del alma, ese pesar que, ahora sé, me acompañará hasta el final de mis días: la tristeza por los trenes perdidos.

Sólo el tiempo dirá lo que nos deparará el futuro. Sin embargo, por el momento, me atreveré a gritar aquello de: ‘Que nos quiten lo bailao!’ Y que la fiesta prosiga. Yo sigo aquí para lo que gustéis!
Ea!, a por otros cuarenta.




 

El fraude

La hipocresía, el poder, las grietas del sistema financiero, el encubrimiento, la integridad personal frente a las presiones del exterior, la ocultación de los trapos sucios para vender una falsa imagen de éxito familiar y profesional... Estupendamente narrada, esta entretenidísima película cuenta con una más que estimable actuación de Richard Gere -63 años, cualquiera lo diría...-, además de la siempre sobresaliente Susan Sarandon, y ese personaje, un remedo de teniente Colombo, que se saca de la manga el algo desganado Tim Roth. Entre los secundarios destaca la bella Laetitia Casta. Notable mezcla de géneros, intriga criminal y financiera, El fraude podría ser La hoguera de las vanidades del siglo XXI. Si hasta está ambientada en Nueva York! Muy, pero que muy recomendable.

lunes, septiembre 24, 2012

The Swell Season (documental)


En 2011, cuatro años después del inesperado éxito mundial de Once, el dúo formado por Marketa Irglova y Glen Hansard, The Swell Season, se encuentra de gira internacional presentando los temas de su nuevo disco, Strict Joy. Alguien tiene la brillante idea de filmar el tour y de paso, las reflexiones de sus protagonistas sobre la música, el éxito, el amor, las relaciones de pareja, la familia... Y sobre todo qué hacer con el resto de tu vida cuando todo aquello que habías soñado de repente se hace realidad, como le ocurre al amigo Hansard, tal y como le espeta, un poco a mala uva, una fan tras un concierto.

He leído en alguna parte que este precioso, emotivo, a veces desasosegante, documental se puede considerar como la cara B de Once. No sé si es una manera un poco facilona de definir este trabajo. Aquello era ficción, más o menos, y este The Swell Season es la vida misma, pura y dura: desde la fobia que siente Marketa Irglova a que los fans quieran hacerse fotos con ella como si fuera una celebrity, algo que detesta, hasta la presentación de la curiosa familia de Glen Hansard, con esa madre medio filósofa y un padre ex-boxeador y alcohólico empedernido. En Once había romanticismo a raudales y aquí los gestos románticos se muestran bastante más prosaicos, más teñidos de cruda realidad, el día a día en la vida de una pareja de músicos que intentan explorar su relación, al mismo tiempo que tratan de entender y asimilar el monumental lío en que se han convertido sus vidas. Y es que, por lo que parece, el éxito brutal puede ser un arma de doble filo: si no eres capaz de gestionarlo como es debido puede convertirte en un auténtico gilipollas.

Por supuesto, la banda sonora es excepcional, casi toda extractos de las actuaciones del dúo, en su gira por teatros y salas de medio mundo. Una gozada la pasión en la desgarradora voz de Hansard y la sensible fragilidad en las composiciones e interpretaciones de Irglova.

Si te gustó Once, si eres fan de The Swell Season, o si simplemente te gusta la buena música y tienes curiosidad por conocer las preocupaciones y cavilaciones de los artistas que se topan de bruces con el éxito masivo, no debes perderte este trabajo. Ideal para soñadores de quimeras (con perdón de la Casa Real) que pueden hacerse realidad.

martes, septiembre 11, 2012

Irlanda, día 11

Y llegó el final, lo que suele ocurrir con cualquier historia por muy buena que sea ésta, como ha sido en nuestro caso y este viaje que nos hemos regalado a nosotros mismos. Hoy hemos hecho un poco de turismo por Dublín, ciudad que ya conocíamos de otra ocasión. Paseos y últimas compras por O'Connell St. y por Grafton, la calle comercial por excelencia de la ciudad, muy divertida por las actuaciones de los músicos callejeros, en algunos casos muy talentosos. Aquí empezó mi 'cousin' Glen Hansard, el líder de los Frames e integrante de The Swell Season, junto a Marketa Irglova -la pareja protagonista de 'Once'-.

Nos hemos gastado una fortuna en discos y libros, pero hay que aprovechar la ocasión. Me hubiera llevado una veintena de Cds y libros de música que he visto aquí  y que no venden en España, pero no se puede tener todo: la próxima vez será.







Un chocolate en Bewley's, en Grafton St., muy cerca de la famosa estatua de Molly Malone, quizá la tendera más fotografiada de Dublín, y una vuelta por los alrededores de la National Gallery, que ya visitamos la otra vez. Hemos aprovechado para ver de nuevo a nuestro amigo Oscar, que sigue igual que siempre, con su sonrisa picarona.

Y como no, la pinta de Guinness para despedirnos de Irlanda como es debido. 

La catedral de San Patricio, tan hermosa y espectacular, como la última vez que la vimos.

Molidos, cansados y felices, acabamos nuestro periplo irlandés. Este es, sin duda, un gran país, de gentes amables, acogedoras y, sobre todo, bondadosas. De su belleza cultural y natural ya he hablado suficientemente aquí. De verdad, increíble.



Ahora nos queda el otro viaje, el interior. Pero ese viaje ha de hacerse poco a poco, sin equipaje ni horarios, reposando las vivencias y todo lo visto, oído y saboreado. Quizá algún día rebrote todo ello en forma de canción. Ojalá...

See you, Irish friends, cheers!




lunes, septiembre 10, 2012

Irlanda, día 10

Más relajados que ayer, nos hemos levantado con la idea de disfrutar de la Giant's Causeway, es decir, la Calzada de los Gigantes, en esta escapada a Irlanda del Norte. Durante el desayuno en nuestro B&B, hemos conocido a una pareja de británicos encantadores que hablaban portugués a la perfección por haber vivido en Brasil durante 40 años: lo bueno de viajar de esta manera es que conoces mucha gente de todo tipo, lo cual es enriquecedor, qué duda cabe.

Y puestos en ruta, one more time. En el centro de visitantes hemos podido comprobar cómo cambia la cosa cuando son los británicos los que gestionan un monumento, aunque sea de carácter natural, como es la Calzada de los Gigantes. Todo perfectamente dispuesto para que compres y consumas a más no poder. Una vez superados los torniquetes de acceso, pago mediante de 8 libras, hemos encaminado nuestros sufridos pies a esa maravilla.

Las columnas de origen basáltico, con formas poligonales, causan estupor, os lo aseguro. Por cierto, os recomiendo que si queréis caminar sobre ellas no lo hagáis en un día lluvioso porque  las puñeteras resbalan que da gusto.... Yo casi me mato hoy intentando emular al gigante Finn, el de la leyenda que da nombre a este capricho de la naturaleza.

Hay varias formaciones curiosas. A mí, particularmente, la que más me ha gustado es la que llaman 'The Giant's Pipe', unos 'tubos' de 12 m. de largo que se asemejan a los de un órgano de iglesia.



Hay varios itinerarios, aunque nosotros hemos elegido el más sencillo: tras 10 días de no parar, era el que más agradecían nuestras articulaciones. Hemos hecho pic-nic en el centro de visitantes y luego rumbo a Dublín, para pasar los dos últimos días de nuestro periplo irlandés en la capital del país. Lo malo es que un inoportuno dolor de cabeza de los míos nos ha impedido disfrutar de la tarde en la ciudad, así que nos hemos quedado en nuestro B&B dublinés -Flyover- descansando y recuperando fuerzas. Mañana excursión por la ciudad. No os la perdáis!