
Radnor hace el papel de treintañero inmaduro, neoyorquino, para más señas, que tan bien entrenado tiene gracias al protagonista de la serie de TV que le ha dado fama universal, con encanto e inteligencia. Se rodea en el film de buenos secundarios, como Richard Jenkins, en el papel del viejo profesor a punto de retirarse, y Allison Janney, representando lo duro que es madurar y perder las ilusiones de la juventud, en su papel de veterana profesora de Literatura Romántica que ya ha perdido todo romanticismo por la vida.
Radnor y Olsen se conocen, comparten café y gustos, se medio-enamoran y se envían cartas -pulcramente escritas a bolígrafo y papel!- en las que hablan de libros, música clásica, los años felices en la universidad y el paso de la juventud a la vida adulta. La diferencia de edad entre ambos, será determinante para que el personaje de Radnor tome por fin la decisión de madurar.
Entre los secundarios también destacan John Magaro, Zac Efron (en un papel poco habitual para él) y la popular Elizabeth Reaser, en un claro guiño irónico, haciendo de librera, letra-herida, muy alejada de su protagonista en la saga de películas basada en -otra vez- 'esos libros sobre vampiros'.
Muy recomendable.